OFERTA Y DEMANDA, ELASTICIDAD- MICROECONOMIA

Oferta y demanda

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Diagrama básico de la oferta y la demanda en un mercado de un sólo producto. Se admite que existen dos curvas la de demanda que predice qué cantidad de producto comprarán los consumidores para un determinado precio del producto, y la de oferta que predice cuanto producto será puesto a la venta para un determinado precio de venta. El punto de corte entre ambas predice el precio tanto el precio de venta como las cantidades producidas por unidad de tiempo.

La ley de la oferta y demanda es un modelo económico básico postulado para la formación de precios de mercado de los bienes,1 usándose para explicar una gran variedad de fenómenos y procesos tanto macro como microeconómicos. Además, sirve como base para otras teorías y modelos económicos.2 3

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Formulación básica

El modelo se basa en la relación entre el precio de un bien y las ventas del mismo y asume que en un mercado de competencia perfecta, el precio de mercado se establecerá en un punto —llamado punto de equilibrio— en el cual el se produce un vaciamiento del mercado, es decir, todo lo producido se vende y no queda demanda insatisfecha.

El postulado de la oferta y la demanda implica tres leyes:4

I.- Cuando, al precio corriente, la demanda excede la oferta, el precio tiende a aumentar. Inversamente, cuando la oferta excede la demanda, el precio tiende a disminuir.

II.- Un aumento en el precio tiende, más tarde o más temprano, a disminuir la demanda y a aumentar la oferta. Inversamente, una disminución en el precio tiende, más tarde o más temprano, a aumentar la demanda y disminuir la oferta.

III: El precio tiende al nivel en el cual la demanda iguala la oferta.

En economía el modelo generalmente se usa en conjunto con el tanteo walrasiano.5 6 7

Orígenes del modelo

A pesar que el modelo es generalmente atribuido a Alfred Marshall8 (debido a que ese autor formalizó, analizó y extendió su aplicación), el origen del concepto es anterior.

La expresión ‘oferta y demanda’ fue acuñada por James Denham-Steuart en su obra Estudio de los principios de la economía política, publicada en 1767. Adam Smith usó esta frase en su libro de 1776 La riqueza de las naciones, y David Ricardo, en su libro Principios de política económica e impositiva de 1817, tituló un capítulo “Influencia de la demanda y la oferta en el precio”.

En La riqueza de las naciones, Smith asume, en general, que la demanda es relativamente fija en el plazo corto y mediano (dependiendo últimamente de la cantidad de personas), y que, consecuentemente, es únicamente la oferta la que hace que el precio suba o baje. Conviene recordar que en aquellos tiempos las empresas eran pequeñas, y solo podían contribuir, cada una, fraccionalmente a satisfacer la demanda. Esto, junto a la existencia de libre competencia, hacia que los precios de mercados disminuyeran al máximo posible, tendiendo al costo de producción, el que, a su vez, depende de consideraciones técnicas, no de la demanda.

David Ricardo va aún más lejos afirmando: “Por abundante que sea la demanda, nunca puede elevar permanentemente el precio de una mercancía sobre los gastos de su producción, incluyendo en ese gasto la ganancia de los productores. Parece natural por lo tanto buscar la causa de la variación del precio permanente en los gastos de producción. Diminuyase esos y (el precio de) la mercadería debe finalmente decaer, auméntense y seguramente subirán. ¿Qué tiene todo eso que ver con la demanda?”9

Durante los últimos años del siglo XIX surgió la escuela de pensamiento marginal. Este campo fue iniciado por Stanley Jevons, Carl Menger y Léon Walras. La idea principal es que el precio se establecía a partir de la demanda: los consumidores solo pagan lo que consideran adecuado por la utilidad que perciben recibirán de los bienes, cualquiera sea el costo de producción. Esto fue un cambio sustancial respecto a las ideas de Adam Smith sobre la determinación del precio de venta.

 

 

“Tijeras de Marshall”. P = precio. Q = cantidad producida. D (línea azul) = demanda. S (línea roja) = oferta.

Este modelo fue criticado más tarde por Alfred Marshall en su Principios de economía.10 Marshall re-introduce a la visión marginalista, a través de la metáfora conocida como las tijeras de Marshall, la consideración del efecto de la oferta, formalizando el modelo de la oferta y la demanda.

“Podríamos con la misma sensatez discutir acerca de si es la hoja superior o la inferior de una tijera la que corta un pedazo de papel que si el valor esta controlado por la utilidad o por el costo de producción”.11

Desde finales del siglo XIX, esta teoría de la oferta y la demanda se ha mantenido prácticamente inamovible. La mayoría de los estudios posteriores se han centrado en buscar adecuar el modelo a situaciones más reales, incorporando aspectos tales como los costes de transacción, la racionalidad limitada o incluso el principio de no racionalidad, etc. basados en la percepción que es el caso que la situación real del mercado corresponde a una de competencia imperfecta.

Por ejemplo -desde las primeras décadas del siglo XX- una variedad de autores -tales como Joan Robinson;12 Edward Hastings Chamberlin;13 Heinrich Freiherr von Stackelberg; Jan Tinbergen; Wassily Leontief, etc, introdujeron una serie de adecuaciones o modificaciones parciales a la formalización de Marshall. (ver oligopolio y oligopsonio, Teoría de la Competencia monopolística, Competencia de Stackelberg; Teorema de la telaraña, etc.)

Teoría fundamental

 

 

Excedente de los consumidores y los productores en el punto de equilibrio para las curvas de oferta y demanda.

El modelo establece que en un mercado libre, la cantidad de productos ofrecidos por los productores y la cantidad de productos demandados por los consumidores dependen del precio de mercado del producto. La ley de la oferta indica que la oferta es directamente proporcional al precio; cuanto más alto sea el precio del producto, más unidades se ofrecerán a la venta. Por el contrario, la ley de la demanda indica que la demanda es inversamente proporcional al precio; cuanto más alto sea el precio, menos demandarán los consumidores. Por tanto, la oferta y la demanda hacen variar el precio del bien.

Según la ley de la oferta y la demanda, y asumiendo esa competencia perfecta, el precio de un bien se sitúa en la intersección de las curvas de oferta y demanda. Si el precio de un bien está demasiado bajo y los consumidores demandan más de lo que los productores pueden poner en el mercado, se produce una situación de escasez, y por tanto los consumidores estarán dispuestos a pagar más. Los productores subirán los precios hasta que se alcance el nivel al cual los consumidores no estén dispuestos a comprar más si sigue subiendo el precio. En la situación inversa, si el precio de un bien es demasiado alto y los consumidores no están dispuestos a pagarlo, la tendencia será a que baje el precio, hasta que se llegue al nivel al cual los consumidores acepten el precio y se pueda vender todo lo que se produce mejor.

La curva de oferta

Artículos principales: Oferta y Curva de oferta.

La segunda ley enunciada (ver II arriba) establece que, ante un aumento en el precio de un bien, y asumiendo un mercado competitivo, la cantidad ofrecida de ese bien va a ser mayor; es decir, los productores de bienes y servicios aumentarán la producción. Esto es generalmente referido como “Ley de la oferta”14

 

 

Curva de oferta típica.

Lo anterior es conceptualizado en la curva de oferta, que es la representación gráfica de la relación -o elasticidad- existente entre el precio de un bien y la cantidad ofrecida del mismo.15

La pendiente de esta curva determina cómo aumenta o disminuye la cantidad ofrecida de un bien ante una disminución o un aumento del precio del mismo. Se denomina elasticidad precio de la oferta al grado de variación de la cantidad ofrecida a una modificación en el precio. Esta va desde una respuesta totalmente inelástica (línea vertical) significando que la producción no responde a cambios en precios a una totalmente elástica (línea horizontal), significando que cambios en la producción son mayores que cambios en los precios.

Las determinantes de esa elasticidad incluyen: facilidad o no de adquirir Insumos. Existencia o no de capacidad excesiva de producción y/o inventarios acumulados. Complejidad del proceso de producción, o relativa dificultad de implementar extensiones o modificaciones a ese proceso, incluyendo el tiempo y costo necesario para implementar esas modificaciones. Consideraciones más generales acerca de la posición de la empresa en relación al mercado, incluyendo posible conveniencia de simplemente tomar ventaja del aumento de precios, etc.

Debido a que la oferta es proporcional al precio, las curvas de oferta son, generalmente pero no siempre, crecientes.16 Además, y debido a la ley de los rendimientos decrecientes, la pendiente de una curva de oferta suele ser también creciente (es decir, suele ser una función convexa).

Sin embargo, las curvas de oferta no tienen necesariamente una pendiente creciente. Un ejemplo es la curva de oferta del mercado laboral. Generalmente, cuando el salario de un trabajador aumenta, éste está dispuesto a ofrecer un mayor número de horas de trabajo, debido a que un sueldo más elevado incrementa la utilidad marginal del trabajo (e incrementa el coste de oportunidad de no trabajar). Pero cuando dicha remuneración alcanza ciertos niveles, el trabajador puede experimentar la ley de los rendimientos decrecientes en relación con su paga. La cantidad de dinero que está ganando hará que otro aumento de sueldo tenga poco valor para él. Por tanto, a partir de ese punto podría dedicar menos horas al trabajo a medida que aumente el salario, decidiendo invertir su tiempo en ocio. Encontramos un ejemplo de esto en los sueldos de los miembros de los Consejo de administración. Mientras es relativamente fácil motivar a trabajadores manuales o profesionales a trabajar horas extras, es difícil motivar a los miembros de esos consejos, cuyas “horas de trabajo” generalmente van desde una reunión (matinal o de tarde) una vez al mes a cinco o seis, o incluso una o dos veces al año17 18 con salarios que van desde, para empresas pequeñas, “un salario de retención” de entre 5.000 a 10.000 dólares anuales y “bonos de asistencia” entre 500 y 2000 por cada reunión que se asista, más “reembolsamiento” por “gastos de viaje”, etc,19 a salarios tales los 250.000 libras esterlinas anuales (el menor entre los directores del grupo bancario Barclays), el cual, sin embargo, es aumentado por “pago de buen manejo” (performance related pay) a 10,7 millones de libras esterlinas anuales,20 eso, sin contar una variedad de bonuses por “lograr objetivos”, ganancias en “opciones” de acciones, etc. Es fácil ver como remuneraciones a ese nivel no producen la motivación necesaria para desempeñar funciones con la debida atención, lo que terminó con la Crisis económica de 2008-2011.

Este tipo de curvas de oferta ha sido observado también en otros mercados, como el del petróleo: después del récord del precio provocado por la crisis de 1973, los EEUU disminuyeron su producción de petróleo21

La curva de la demanda

Artículos principales: Demanda (economía) y Curva de demanda.

La curva de demanda representa la relación entre la cantidad de un bien o conjunto de bienes y servicios que los consumidores desean y están dispuestos a comprar en relación al precio del mismo, suponiendo que el resto de los factores se mantienen constantes. La curva de demanda es por lo general decreciente, es decir, a mayor precio, los consumidores comprarán menos. Esto es generalmente conocido como la “ley de la demanda”.22

 

 

Curva típica de demanda.

Los determinantes de la demanda de un individuo son el precio del bien, el nivel de renta, los gustos personales, el precio de los bienes sustitutivos, y el precio de los bienes complementarios.

La pendiente y forma de la curva de la demanda representa la Elasticidad precio de la demanda, con extremos en una línea vertical (demanda totalmente inelástica, representando el caso en el cual el cambio en la demanda es mayor que el cambio en los precios) y una línea horizontal, o demanda totalmente elástica, con cambios en demanda superiores a los cambios en los precios (por ejemplo, en un mercado perfectamente competitivo, el aumento de precios por una empresa puede llevar a que esa empresa pierda todo sus ventas)

Como se ha dicho antes, la curva de demanda es casi siempre decreciente. Pero hay algunos ejemplos de bienes que tienen curvas de demanda crecientes. Un bien cuya curva de demanda es creciente se conoce ya sea como un bien de Veblen o bien de lujo; o como un bien de Giffen o un bien inferior. El ejemplo clásico de estos últimos, proveído por Alfred Marshall23 son los alimentos básicos, cuya demanda viene definida por la pobreza, que no permite a sus consumidores consumir comida de mejor calidad. Según aumenta los precios ya sea de alimentos o generales, los consumidores no se pueden permitir adquirir otros tipos de alimentos, por lo que tienen que aumentar su consumo de alimentos básicos.

Cambios en la demanda y cantidad demandada

 

 

El gráfico muestra un incremento de la demanda desde D1 hasta D2, provocando un aumento del precio y de la cantidad producida.

El precio de un producto del mercado está determinado por un equilibrio entre la oferta (lo que se está dispuesto a producir a un precio determinado) y la demanda (lo que se desea comprar a un precio determinado). El gráfico muestra un incremento de la demanda desde D1 hasta D2, provocando un aumento del precio y de la cantidad producida relativas.

Cuando más gente desea algo, la cantidad exigida en todos los precios tenderá a aumentar. Esto es un aumento en la demanda. La demanda creciente se puede representar en el gráfico como la curva a la derecha, porque en cada punto del precio, se exige una mayor cantidad.

Este aumento en demanda hace que la curva inicial D1 se desplace a la nueva curva D2. Esto sube el precio de equilibrio de P1 al P2. Esto levanta la cantidad del equilibrio de Q1 a Q2. Inversamente, si la demanda disminuye, pasa lo contrario, se va de la curva D2 a D1. La demanda es lo que desea el consumidor, cuando sube la demanda aumentan los precios. EJ: la demanda de helados en un día común y corriente puede ser 40 unidades, pero en día de calor la demanda de helados puede ser 100, esto es porque hay más personas que desean consumir helados debido al calor, aun cuando el precio del helado no ha variado. Pero como aumenta la demanda de helados lo más probable es que este suba su precio.

La cantidad demandada es lo que se está dispuesto a consumir a un precio determinado EJ: si se tienen $30 y el helado vale $15, la cantidad demandada a ese precio será de 2 helados, pero, si el precio del helado disminuye a $10 ahora habrá un aumento en la cantidad demandada ya que ahora se podrán consumir 3 helados (uno más que antes): la cantidad demanda aumentó porque disminuyó el precio.

Resumiendo: si baja la demanda, bajan los precios y, por lo tanto aumenta la cantidad demandada. De forma contraria, si aumenta la demanda suben los precios y disminuye la cantidad demandada.

Ejemplo: oferta y demanda en una economía de 6 personas

El modelo de oferta y demanda se puede estudiar mediante individuos que interactúan en un mercado. Supóngase una economía simplificada en la que participan los seis individuos siguientes:

  • Alicia está dispuesta a pagar 10 euros por una habitación.
  • Fernando está dispuesto a pagar 20 euros por una habitación.
  • Cristina está dispuesta a pagar 30 euros por una habitación.
  • Nuestra empresa está dispuesta a ofrecer una habitación por 5 euros
  • Hoteles Place está dispuesta a ofrecer una habitación por 15 euros
  • Hoteles Master está dispuesto a ofrecer una habitación por 25 euros.

Hay muchas transacciones posibles que agradarían a las dos personas implicadas, pero no todas ellas sucederán. Por ejemplo, hoteles Place y Master estarían interesados en hacer su negocio a cualquier precio entre 25 y 30. Si el precio fuese superior a 30, Cristina no estaría interesada, ya que es un precio demasiado alto. Si el precio bajara de 25, entonces sería Hoteles Master al que no le satisfaría la transacción. Sin embargo, Cristina descubrirá que hay otros productores en el mercado que están dispuestos a vender por debajo de 25, con lo cual no negociará con Fernando. En un mercado eficiente, cada vendedor percibirá el precio más alto posible, y cada comprador pagará el precio más bajo posible.

Imagínese que Cristina y hoteles Master están discutiendo sobre el precio. Hoteles Master ofrece un alquiler por 25. Antes de que Cristina lo acepte, hoteles Place lo ofrece por 24. Fernando no está dispuesto a vender a 24, así que se retira. En ese instante, nuestra empresa se ofrece por 12. Place obviamente no va a vender a ese precio, con lo que parece que la venta está decidida. Sin embargo, aparece Fernando y ofrece 14, pero sólo una persona está dispuesta a vender a ese precio (nuestra empresa). Cristina se entera y como no quiere perder esta gran oportunidad, ofrece 16 a nuestra empresa por habitación. Ahora Place también está dispuesta a vender, con lo cual tenemos dos compradores y dos vendedores a ese precio (nótese que podría haberse establecido cualquier precio entre 15 y 20). Aquí parece que los cuatro están de acuerdo. Pero ¿qué ocurre con Hoteles Master y Alicia? Ambos no están dispuestos a negociar entre ellos, debido a que Alicia sólo está dispuesta a pagar 10 y hoteles Master no desea aceptar nada por debajo de 25. Alicia no puede mejorar las ofertas de Fernando y Cristina para comprar a nuestra empresa, con lo cual Alicia no puede negociar con ellos. Master no puede rebajar el precio de venta tanto como nuestra empresa u hoteles Place, con lo cual ahora ya no puede negociar con Cristina. En otras palabras, se ha logrado un punto de equilibrio.

 

 

Curvas discretas de oferta y demanda.

Se puede dibujar un gráfico con sendas curvas de oferta y demanda a partir de estos datos.

  • Una persona está dispuesta a pagar 30 euros (Cristina).
  • Dos personas están dispuestas a pagar 20 euros (Cristina y Fernando).
  • Tres personas están dispuestas a pagar 10 euros (Cristina, Fernando y Alicia).

La oferta sería:

  • Una persona está dispuesta a alquilar por 5 euros (nuestra empresa).
  • Dos personas están dispuestas a alquilar por 15 euros (nuestra empresa y hoteles Place).
  • Tres personas están dispuestas a alquilar por 25 euros (nuestra empresa, hoteles Place y hoteles Master).

La oferta y la demanda coinciden cuando la cantidad negociada son dos habitaciones y el precio se establece entre 15 y 20. Tanto si nuestra empresa vende a Cristina, y Place a Fernando, o bien si nuestra empresa vende a Fernando, y Place vende a Cristina, se podrá llegar a un acuerdo. Sin embargo el precio exacto acordado no puede determinarse. Esta es la única limitación de este modelo simplificado. Si se traslada este ejemplo a un mercado de competencia perfecta, con suficientes participantes, entonces el precio sí que se podría establecer de forma exacta. Por ejemplo, si la última transacción se hizo entre alguien que estaba dispuesto a vender a 15.50 y alguien dispuesto a pagar 15.51, entonces el precio podría determinarse con una precisión de un céntimo. Cuantos más participantes entren en el mercado, más probable será que se encuentre un precio lo más cercano al punto de equilibrio.

Esta simplificación muestra como el precio de equilibrio y la cantidad pueden determinarse fácilmente mediante una situación fácil de entender. Los resultados son similares a los que se obtienen cuando se considera que el número de participantes es ilimitado y otros supuestos establecidos por los mercados de competencia perfecta.

Generalizaciones

  • El modelo anteriormente descrito sólo describe un mercado perfectamente competitivo con un único producto. En una economía real existen numerosos productos algunos de los cuales son bienes completarios entre sí, otros son bienes sustitivos entre sí, etc. Además es necesario incorporar al modelo la renta disponible de los consumidores. En un modelo con n productos no existe una curva de demanda sino que debe hablarse de una hipersuperficie (2n-1)-dimensional que representa la demanda conjunta de bienes y los posibles conjuntos de indiferencia. Por otra parte deberán existir n hipersuperficies que representen las ofertas de cada uno de los productos. Todas estas hipersuperficies bajo hipótesis similares a las planteadas para un mercado de un producto se intersectarían en un único punto, que permitiría predecir los precios de los n productos y las cantidades consumidas de cada uno.
  • Existen modelos que incorporan el tiempo y asumen que no existe ajuste instantáneo de la oferta y la demanda, dependiendo del modelo los precios pueden fluctuar pero no está claro que bajo cualquier condición converjan a unos precios estables.

Críticas

El modelo de Marshall se sustenta en varios supuestos sin las cuales, se sugiere, carece de validez. Estos supuestos pueden ser resumidas de la siguiente manera:

  • Existencia de “curvas” de demanda. Se asume que existe una curva de demanda definida que se mantiene estable durante un período más o menos largo. Esto requiere por ejemplo que el consumidor planifique de antemano como va a distribuir su ingreso entre diferentes productos y que tenga unas prefrencias o necesidades estables. Sin el consumidor compra ciertos productos sólo si los encuentra por casualidad en un comercio o por imitación caprichosa de otros, entonces no existe planificación ni maximización de la utilidad y por tanto no hay una curva de definida de antemano.
  • Existencia de “curvas” de oferta, cuya deducción se sustenta básicamente en costes medios y costes marginales, se asume por tanto que la oferta es constreñida sólo por la existencia (cantidad) de recursos económicos. Si la producción requiere de ciertos recursos que pueden estar temporalmente no disponibles, existen tiempos largos de producción o no se conocen con precisión las demandas previstas puede haber excedentes temporales o escaseces que de todas maneras no alteren el precio (a corto plazo).
  • Existencia de equilibiro general, se asume la existencia de un estado de equilibrio económico o una situación muy cercana al equilibrio. Se asume que no no existen obstáculos para la adquisición o distribución de productos y se acepta que el factor tiempo es poco importante reaccionando la cantidad ofrecida de manera casi instantánea a la cantidad demandada.
  • Conocimiento perfecto, se asume es posible obtener los datos económicos necesarios para efectuar el cálculo requerido para tanto sugerir a nivel teórico el modelo como para derivar a nivel práctico sugerencias de acción.
  • Competencia perfecta, se asume un mercado en competencia perfecta, con acceso general a información.
  • Independencia de la oferta y la demanda, se asume que tanto la demanda como la oferta son variables independientes entre sí.

Es muy sencillo dar ejemplos de mercados y situaciones en las que alguno o varios de estos supuestos no se cumplen ni en parte ni en su totalidad. El hecho de que en el mundo real alguna de las condiciones necesarias para que el modelo de oferta y demanda sea válido, han llevado a críticas globales que cuestionan la existencia misma de una posible ley de la oferta y la demanda a las que críticas parciales, que sólo cuestionan algunas de sus supuestos y, consecuentemente, adecuan la aplicación y o extensión del modelo.

 

 

Modificación -de acuerdo a Robinson- de modelo de oferta y demanda en el caso de precios de salarios en mercado monopsonico – Eje vertical (W) salarios, Eje horizontal (L) trabajo. Supply = Línea de oferta promedio de trabajo.- Demand = demanda promedio de trabajo. El empleador monopsonico reduce la cantidad de empleos (Lm más bien que Lc) con el resultado que paga un salario (Wm) inferior al competitivo (Wc). efectivamente creando un nuevo punto de equilibrio (M) -que se encuentra en el cruce de la línea del Costo Marginal del Trabajo (MCL) y el ingreso marginal de la empresa (MRP). Eso lleva a un incremento neto (diferencia entre C y M) en la “productividad” o explotación.

Hay una variedad de críticas parciales, que se basan en la percepción que la condición general del mercado no es la de competencia perfecta sino una de competencia imperfecta. Autores tales como Joan Robinson24 y otros introdujeron el análisis en condiciones de oligopolio y oligopsonio, con teorías y modelos tales como la Teoría de la Competencia monopolística,25 la Competencia de Stackelberg y el Teorema de la telaraña, etc.

En adición, hay también una variedad de críticas más generales. Así, por ejemplo, el filósofo y sociólogo positivista Émile Durkheim, en su libro ‘Las reglas del método sociológico’, en el capítulo tres, habla de la creación de leyes en las ciencias sociales y critica el alcance empírico que se le ha dado a la ley de la oferta y la demanda.26 Durkheim va tan lejos como a sugerir que la oferta y la demanda carece de validez dado que “la celebrada ley de la oferta y la demanda nunca ha sido establecida inductivamente como una expresión de la realidad económica.27

Otra aproximación que cuestiona la validez de la propuesta proviene de la escuela austriaca. Desde este punto de vista se ha escrito: “Para Mises, y de acuerdo con la cita que encabeza este artículo, no tiene sentido la construcción de la Ciencia Económica basada en el modelo de equilibrio y en el que se supone que toda la información relevante para construir las correspondientes funciones de oferta y demanda se considera “dada”. y “para los austríacos en economía, y a diferencia de lo que sucede en el mundo de la física y de las ciencias naturales, no existen relaciones funcionales (ni, por tanto, funciones de oferta, ni de demanda ni de costes ni de ningún otro tipo).28

Desde un punto de vista económico, Piero Sraffa (192629 ) criticó la inconsistencia (excepto en circunstancias excepcionales, tales como la de competencia perfecta) de la sugerencia de un equilibrio económico y la lógica que lleva a la sugerencia que la curva de oferta tendría una pendiente ascendiente en un mercado para bienes de consumo. Esta crítica aun se considera valida desde el punto de vista de la lógica económica.30 Paul Samuelson, revisando los argumentos, nota:

”Lo que una versión modernizada o simplificada del argumento de Piero Sraffa (1926) establece es cuan casi totalmente vacías están todas las categorías (boxes, en el original) del equilibrio parcial de Marshall. Para un purista lógico de la clase de Wittgenstein y Sraffa, la categoría del equilibrio parcial marshalliano de costos constantes esta aun más vacía que la categoría de costos incrementales.”.31

El punto central de esta crítica se puede resumir de la siguiente manera: en el modelo “estándar” (marshalliano) de oferta y demanda, las líneas de oferta y demanda se cruzan y se cruzan en un solo punto. Sin embargo el Teorema de Sonnenschein-Mantel-Debreu muestra que eso no es necesariamente el caso. Sigue además que el modelo de oferta y demanda mismo no se puede derivar con rigurosidad del modelo general del equilibrio económico.32

Sin embargo, Goodwin, Nelson, Ackerman y Weissskopf sugieren que: “Es importante no poner demasiada confianza en la aparente precisión de gráficos de oferta y demanda. El análisis de la oferta y la demanda es una herramienta conceptual útil y precisa que gente inteligente han creado para ayudarnos a ganar una comprensión abstracta de un mundo complejo. No nos da -y no se debería esperar que nos diera- en adición una descripción fiel y completa de cualquier mercado del mundo real.”.33

Un modelo alternativo posible de establecimiento de precios de mercado se encuentra en el de el tanteo walrasiano, el cual, a diferencia del de la oferta y demanda, acomoda fácilmente un rango de precios.

Qué es la Elasticidad de la Demanda?

07 de abril de 2010 | 03:01 CET

 

Marco Antonio Moreno

Editor en Elblogsalmon

 

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La elasticidad de la demanda, también conocida como la elasticidad-precio de la demanda, es un concepto que en economía se utiliza para medir la sensibilidad o capacidad de respuesta de un producto a un cambio en su precio. En principio, la elasticidad de la demanda se define como el cambio porcentual en la cantidad demandada, dividido por el cambio porcentual en el precio. La elasticidad de la demanda puede ser expresada gráficamente a través de una simplificación de curvas de demanda.

Como descubrió el economista francés Auguste Cournot en 1850 (autor de la Loi de debit), la cantidad demandada de un bien (si todo lo demás permanece constante = ceteris paribus) es función de su precio y, por tanto, a menor precio mayor demanda. Alfred Marshall en sus Principios de Economía (1890) desarrolló el tema en forma más detallada.

Esta relación inversa entre precio y cantidad genera un coeficiente negativo, por eso generalmente se toma el valor de la elasticidad en valor absoluto. La elasticidad de la demanda se expresa como Ed y dependiendo de la capacidad de respuesta a los cambios en los precios, la elasticidad de la demanda puede ser elástica (A) o inelástica (B). Cuanto más horizontal sea la curva de demanda, mayor es la elasticidad de la demanda. Del mismo modo, si la curva de demanda es más bien vertical, la elasticidad de la demanda será inelástica al precio. Este es el tema que abordamos como parte de nuestros Conceptos de Economía.

De acuerdo a lo que hemos señalado, la elasticidad precio de la demanda se define de la siguiente manera:

En general, la demanda de un bien es inelástica (o relativamente inelástica) cuando el coeficiente de elasticidad es menor que uno en valor absoluto. Esto indica que las variaciones en el precio tienen un efecto relativamente pequeño en la cantidad demandada del bien. Un producto clásicamente inelástico es la insulina. Las variaciones en el precio de la insulina tiene una variación prácticamente nula en la cantidad demandada. Es decir, es insensible o inelástica al precio.

El concepto de “elasticidad”

Cuando la Elasticidad Precio de la Demanda es mayor que uno, se dice que la demanda de este bien es elástica (o relativamente elástica). Una disminución a la baja en el precio de la carne o el jamón serrano genera un impacto en la cantidad demandada. Por ejemplo, si el precio del jamón disminuye en un 5% y la demanda aumenta en un 10% se obtiene (10% / -5% = -2). La elasticidad es igual a 2, en valor absoluto. Nótese que este es un número sin dimensiones.

Son varios los factores que influyen en el mayor o menor grado de elasticidad de un bien. Por ejemplo, el tipo de necesidades. Si es un producto de primera necesidad, su demanda será más bien inelástica; en cambio si es un producto de lujo su demanda será más elástica, dado que un aumento en el precio alejará a algunos consumidores. También afecta la elasticidad la existencia de bienes sustitutos. Si hay buenos sustitutos, la demanda del bien será elástica y se podrá reemplazar su consumo. Al reves, si hay pocos sustitutos, la demanda tenderá a ser inelástica. Un ejemplo clásico de bienes sustitutos y elasticidad es la mantequilla y la margarina. Si la mantequilla sube mucho de precio se podrá reemplazar por la margarina.

Otro factor que afecta es el período de tiempo. La elasticidad tiende a aumentar en el largo plazo porque los consumidores tienen más tiempo para ajustar su comportamiento y adaptarse a los bienes sustitutos. Frente a otros productos, como por ejemplo el petróleo, el consumidor puede reaccionar rapidamente a un alza y disminuir su consumo, pero con el tiempo se adaptará al nuevo precio y volverá a consumir a los mismos niveles, mostrando así una demanda inelástica. Los cigarrillos son un claro ejemplo.

La elasticidad no es una función lineal

Un elemento importante a tener en cuenta es que la elasticidad de la demanda no es la misma a lo largo de toda la curva de demanda, es decir no es una función lineal. Dependiendo del producto es posible que para precios altos la demanda sea más elástica que para precios bajos, como ilustra la siguiente gráfica:

 

¿Por qué la elasticidad es más pequeña a precios más bajos? Esto se debe a que los niveles del precio y la cantidad demandada afectan los cambios porcentuales. Para un cambio dado del precio, el cambio porcentual es pequeño a un precio elevado y grande a un precio bajo. De manera similar, para un cambio dado en la cantidad demandada, el cambio porcentual es pequeño para una cantidad grande y grande para una cantidad pequeña. Por esto, para un cambio dado en el precio, cuanto más bajo sea el precio inicial, mayor será el cambio porcentual del precio, menor será el cambio porcentual de la cantidad demandada y menor la elasticidad.

La elasticidad precio de la demanda se puede aplicar a una gran variedad de problemas en los que se busca conocer el cambio esperado en la cantidad demandada dado un cambio contemplado en el precio. Para todo tipo de productos es muy importante conocer lo que pasará con la demanda si suben o bajan los precios. Si la demanda es elástica, una disminución del precio puede reportar muy buenos dividendos al aumentar las ventas en un porcentaje mayor al cambio en el precio. Una de las razones para aplicar impuestos adicionales a productos como el petróleo o los cigarrillos es la inelasticidad que tienen estos bienes en el largo plazo. Las personas asumen el precio más elevado y lo incorporan a su comportamiento. Para estos y otros casos,es fundamental conocer la elasticidad de la demanda.

La producción y las empresas


 

La elasticidad de la oferta

   

La curva de oferta de la empresa es por tanto un tramo de su curva de costes marginales, el tramo en el que los precios son superiores al del punto de cierre. Al igual que hicimos con la demanda debemos también considerar la elasticidad de la oferta, su sensibilidad ante las variaciones en el precio.

Los gráficos muestran las curvas de oferta de dos empresas. 

La oferta del Gráfico 1 es muy elástica: una pequeña bajada de precios (de P1 a P2) provoca una gran disminución en la cantidad ofrecida (de Q1 a Q2). 

La oferta del Gráfico 2, en cambio, es muy inelástica: grandes variaciones de precio (de P1 a P2, por ejemplo) provocarán pequeñas variaciones en la cantidad ofrecida (de Q1 a Q2). Pulsar en la imagen para ver una explicación en formato multimedia.

Pulsar aquí para ver otras explicaciones de economía en formato multimedia.

La oferta será elástica o inelástica según que las variaciones en la cantidad ofrecida sean mayores o menores proporcionalmente a las variaciones en los precios. Definida con más precisión, la elasticidad de la oferta es el porcentaje en que varía la cantidad ofrecida cuando el precio  varía en un uno por ciento. Lo que se trata de medir de hecho es la capacidad de reacción de las empresas a las variaciones en los precios. La elasticidad de la oferta depende por tanto de las peculiaridades tecnológicas del proceso productivo, de la disponibilidad de factores necesarios para la producción, pero, sobre todo, del tiempo.  Como a corto plazo las instalaciones no pueden variar, la oferta es muy rígida, y grandes variaciones en los precios no modificarán sensiblemente la cantidad ofrecida. Sin embargo a largo plazo la oferta resulta muy elástica, no sólo porque las empresas existentes pueden adaptarse a los nuevos precios sino porque puede que entren nuevas empresas, si el precio ha subido,